Pregón da Semana Santa de TUi 2026 por Eva González del Socorro

 

P R E G Ó N SEMANA SANTA DE TUI 2026

Excelentísimo y reverendísimo señor obispo de Tui-Vigo, monseñor Antonio Valin Valdés; excelentísimo alcalde de Tui, Enrique Cabaleiro González; deán de la catedral de Tui, don José Diéguez Dieppa; miembros de la corporación municipal; miembros del cabildo y de órdenes y hermandades religiosas; fieles, familia, amigos todos.

Dios es mi pastor, nada me falta

Esta tarde estamos en la catedral de Tui, a la que me unen tantas cosas…, Durante años estuve contemplando este templo desde mi mesa de despacho en el local de Juan Cela Rivas, en esta Praza de San Fernando. Su cercanía propició hace décadas que el sacerdote nombrado entonces responsable del templo, don Domingo Cameselle Bastos, llamase a mi puerta para explicarme su idea de fomentar el uso cultural y cultual del templo. Mi sugerencia fue que explicase esas interesantes ideas a mi marido, Julio Viñas, quien, a su vez, acudió a su numeroso grupo de amigos, que no dudaron en ponerse manos a la obra para tratar de hacer realidad la mayoría de ellas, puedo citar aquí a Manuel Martínez, Juan José Vilches Saco, Valentín de Miguel…..

Y lo consiguieron. La Asociación Amigos da Catedral sigue viva. Hasta hace unos meses ha sido su presidente el recordado y querido Eduardo Cadenas, que, junto a su esposa, la profesora Dolores Balseiro Pose, fueron quienes han mantenido a flote este barco en las últimas décadas. Increíble pero cierto. La aspiración de don Domingo Cameselle llegó a prolongarse en el tiempo, hasta el día de hoy .

Creo que no les va a incomodar que ahora les explique algo sobre mi persona, antes de leerles el Pregón de Semana Santa. Llegué a Tui desde Barcelona, mi ciudad natal, en primavera de 1972. Tenía 22 años. El primer invierno fue muy duro. Hacía dos meses que había nacido nuestro primer hijo Joaquín Ignacio y aunque estaban a mi lado mi marido, Julio, su madre Raquel, su tía Carmen, me sentía tan vulnerable, frágil y quebradiza…

Busqué en la Iglesia, en las palabras del querido, cercano y añorado don Basilio González, el sustento anímico que me faltaba. Fue muy difícil.

Creo que mi gran suerte es que siempre me he sentido amiga de Dios. Pasadas décadas desde aquellos momentos, ahora, a mis 76 años cumplidos, mi diálogo diario con el Señor se ha afianzado junto a mi querido marido Julio y el apoyo fiel y generoso de su asistente espiritual, el querido sacerdote don Avelino Bouzon, canónigo y director del Archivo Histórico Diocesano de Tui. Mi fe sigue junto a nuestros queridos hijos Joaquín, Pablo, Raquel y Belén; nuestros nietos Rafa, Nacho, Natalia y Aldara; nuestro yerno David y nueras Yoana y María Isabel; además de Margot, a quien considero mi quinta hija, y por supuesto, junto a Miguel Angel Gotor, mi hermano; y al resto de nuestra numerosa familia esparcida entre Tui, Vigo, Sobrada, Oviedo y Barcelona.

Yo creo firmemente que mi Dios no me va a abandonar. Me lo ha demostrado manteniendo vivo a mi marido como le he pedido día tras día. Me lo demuestra concediendo a Julio un estado de serenidad y de amor que hace su cuidado del día a día mucho más fácil, lleno de momentos de cariño y complicidad.

Gracias desde aquí a quienes nos ayudan a hacerlo posible como son la Asociación Parkinson Baixo Miño y Afaga, por la atención que prestan a Julio y por la información que nos facilitan. También gracias al grupo genial de yoga que me acompaña dos veces por semana. Gracias a nuestros médicos y resto de personal sanitario.

Este es mi testimonio. Dios está aquí, conmigo, con nosotros, ahora. Sabe cuánto necesito que me ilumine para llegar a los corazones de todos ustedes y contribuir a que después de esta confesión íntima, la Semana Santa que vivamos en Tui nos reconforte el espíritu y renueve nuestra paz interior y así seguir con serenidad, pasión y entrega cada uno de sus momentos.

Estoy aquí, ante todos ustedes, con la máxima humildad y con el corazón en la mano, para exaltar la Semana Santa tudense, en un Pregón que es también un relato, justo coincidiendo con el Jubileo conmemorativo de los 800 años de la Dedicación de esta catedral de Santa María…….

Baixo as bóvedas altas do tempro, que semellan ramallos de pedra pola mau d’ algún ánxel tecidos nos espazos que o sol alumea, veño á layar o meu canto, triste canto d'amor e de pena.

Este Pregón les llega en un tiempo de guerra cercana que jamás pensamos vivir y que deja cruces de dolor en las almas, lo que nos hace sentir más cercano todavía el camino de Pasión y dolor de Jesús de Nazareth.

Les propongo que nuestros sentidos permanezcan despiertos para que sintamos, en toda su magnitud, cada momento de estos días de celebración que tienen su preludio en la Misa Crismal, donde se bendicen los santos óleos. Les hablo de una experiencia a vivir siempre con respeto, sensibilidad y con la esperanza que nos transmite Jesús al anunciarnos una vida nueva. Me refiero al nazareno crucificado en un madero, en la cima del monte Gólgota, hace más de dos mil años: el Hijo de Dios.

Respetado auditorio, desde este mismo ambón hemos escuchado en los últimos años a preclaras pregoneras y pregoneros que han aportado discursos profusamente trabajados y documentados, auténticas joyas de investigación que ya son tesoros de Tui a conservar como historia de esta época, como testimonio de los sentimientos de sus autores, que podrán ser materia de estudio.

No aspiro a que sea este mi caso. No soy historiadora, profesora ni catedrática. He trabajado durante 33 años como periodista, corresponsal y delegada de FARO DE VIGO con un área de trabajo que abarcó todo el Baixo Miño, Norte de Portugal y, durante unos años, también O Porriño, Salceda de Caselas y Mos. Ahora, ya jubilada, dedico mi vida a mi familia, mi casa, y esencialmente al cuidado de mi marido. Muchos ustedes me conocen bien.

Estoy aquí atendiendo la reiterada llamada de la profesora doña Dolores Balseiro Pose, con quien desde hace muchos años, me une la amistad, la admiración y el respeto. Ella y su esposo ya fallecido, el recordado y querido don Eduardo Cadenas Dapena, son Dama y Caballero de la Orden Pontificia de San Gregorio Magno, con lo que se les reconoce también su desinteresada entrega y labor como promotores de la Asociación Amigos da Catedral de Tui, de cuya creación soy uno de los primeros testigos.

Les doy las gracias por la invitación para pronunciar el pregón que me propusieron el pasado año, una responsabilidad por la que me siento honrada, aunque creo no poseer los méritos que este acto merece. Hago extensivo este agradecimiento a la Hermandad del Dulce Nombre de Jesús y de la Santa Casa de Misericordia, así como a la Agrupación de ex miembros de Protección Civil, colectivos que mantienen vivas y dinámicas unas tradiciones vinculadas a estas fechas del año en que se rememoran la muerte y resurrección de Nuestro Señor, Jesús de Nazaret, y que culminan con la Pascua de Resurrección que simboliza la victoria sobre la muerte y el pecado, abriendo el camino a la vida eterna y renovada, a la que todos aspiramos.

Estas palabras invitan a plantear una reflexión. Seguro que ustedes, como yo hice el pasado mes de septiembre de 2025, se preguntarán el cómo y el por qué me eligieron como pregonera. Yo sólo recibí una respuesta a eso por parte de un querido amigo que me dijo “quizás es necesario escuchar algo diferente”.

Por ello sería una omisión injusta obviar la realidad social que nos toca vivir y la sensibilidad que despierta en la sociedad, aunque la reacción que cabe esperar por parte de los poderes políticos no sea, muchas veces, lo ágil y eficaz que deseamos.

Vemos como gracias a la valentía de Ucrania ante la agresión rusa, se frena el asalto a nuestra Europa, que necesitamos esté atenta, alerta y prevenida. El fragor de la guerra se escucha y se vive en Oriente Medio, en esas tierras que pisó y amó Jesús de Nazareth. Vayan ustedes a saber, aparte del control del petróleo, cuáles son los motivos reales de la contienda en la que también nos involucran, aunque todos nosotros digamos en alto NO A LA GUERRA.

Durante los últimos años hemos presenciado un genocidio en directo, en Gaza. Nos estremecen las escenas de muerte, hambre y dolor de indefensos mártires palestinos a manos de israelíes. Hombres, mujeres y niños por los que llorar que son Cristos dolientes, como el que tanto amamos y cuya imagen nos compadece desde la cruz. Vemos con inmensa tristeza a madres llorando junto a los cuerpos sin vida de sus hijos, como así lo hizo la Virgen María, derramando lágrimas de sangre, abrazada a Jesús, después de su crucifixión.

Confieso que más de una vez, sin mala fe, he echado un pulso a Dios para que terminase la masacre que presenciamos en este tiempo.

Sin embargo, debemos sentirnos afortunados, o eso nos parece. En nuestro país hay paz, por ahora, pero esa paz ¿es la deseada? ¿será duradera? ¿podemos mantener esa especie de neutralidad? me pregunto. O los caprichos de un estrafalario estadista que se autoproclama amo del mundo, podrán hacernos renunciar a las bases de nuestra civilización y cultura europea, que desea mantener el orden y concierto en el viejo continente.

Por otro lado, en nuestro país, las diferencias sociales son cada vez mayores. Los ricos son cada vez más ricos y los pobres más pobres La clase media está sucumbiendo y está guerra del petróleo que no tiene sentido, va a empeorar la economía familiar. Esa es la realidad.

Vuelvo a recurrir a mis experiencias y dedico unas líneas a la historia.

Dentro de mis funciones laborales, escribí sobre figuras inolvidables relacionadas con Tui y su catedral, como la del citado arzobispo Manuel Lago González (Tui 1865-Santiago de Compostela 1925), justamente el cuándo el pasado día 18 de marzo se cumplieron los 101 años de su fallecimiento. Siento un vínculo personal con este personaje por su etapa como periodista de La Integridad, con vocación y vicisitudes ocurridas en Tui, como su expulsión del salón de plenos y posterior detención, lo que originó una ola de solidaridad entre la población, con gran eco en la prensa gallega, de forma que creció su fama en todo el país. Como articulista mordaz, Lago González tenía dos secciones: “Ripios y “A la menuda” , donde intentaba hermanar los ideales del galleguismo regionalista y del integrismo católico. Dentro de su magnífica trayectoria, fue uno de los organizadores de los Xogos Florais de Tui, los primeros que se celebraron en gallego.

Lago González, es un personaje impactante, que llegó a ser senador en las Cortes generales por el arzobispado de Burgos, años después de haber sido nombrado obispo de Burgo de Osma. Más tarde, en el año 1923 fue nombrado arzobispo de Santiago de Compostela, ciudad donde asumió el cargo de presidente de honor del Seminario de Estudos Galegos, Y hasta aquí quería llegar para contarles que la ceremonia contó con la intervención de don Alfonso Daniel Rodríguez Castelao que leyó el discurso titulado “O novo espírito”. La relación entre ambos fue cordial, algo que me agrada especialmente como sobrina nieta de Castelao, que fue tío y padrino de mi padre, Pablo González Pereira. Y es que la esposa de Castelao, Virginia Pereira Renda y mi abuela, Eva, eran hermanas. Castelao falleció el 7 de enero de 1950, y yo nací 9 días después. No llegamos a conocernos, pero en casa de mis padres su presencia y recuerdo, con escritos, cartas, dibujos, siempre permanecieron.

Quisiera extenderme un poco más sobre el arzobispo tudense. Me impresionó el relato que pude escuchar durante las jornadas dedicadas con motivo del centenario de su fallecimiento. Se explicó cómo cientos de vecinos de Tui fueron quienes le acompañaron en tren hasta su nuevo destino, como arzobispo en Compostela, muestra del cariño que se había granjeado. A eso se sumaron sendas alabanzas que le dedicaron intelectuales de la época, como Antón ViIlar Ponte con el artículo “El heredero de Gelmirez y Rajoy”. Me pregunto hoy cómo vivió Lago González la Semana Santa.  Dice en uno de sus versos:

Madre inocente, apercibe tu espíritu al suplicio. Ven y mira a tu Hijo. Ya su frente, donde brillan las ráfagas divinas de la gloria inmortal, oprime y clava corona de durísimas espinas; Ya la luz de sus ojos, que alegraba tu corazón en sombras se oscurece; y ya bajo la horrenda pesadumbre del leño vil su cuerpo desfallece.

En unos días, la sede catedralicia será escenario principal para vivir intensamente la Pasión, con escenificaciones como la estremecedora representación del Calvario situado en el retablo de la capilla del Santísimo de la catedral. Se trata de una obra escultórica que nos dice muchas cosas. Fechada en el 12 de enero de 1766, fue esculpida por el maestro Francisco Fonseca, nacido en Villavieja (Redondela). Como muy bien describió don Avelimo Bouzon en su Pregón del año 2023, “en el centro de esta escenificación está el Cristo muerto en la cruz; a su derecha vemos a la Virgen sumida en inmenso dolor; a la izquierda, San Juan, el Apóstol fiel; sobresaliendo en primer plano, de rodillas, María Magdalena, penitente y primer testigo de la resurrección, y a quien Santo Tomás de Aquino llama ‘Apóstol de los apóstoles’. En esta escena vemos comprendido todo el misterio pascual, la salvación que nadie puede conseguir por sí mismo”, afirma Bouzón. Lo dicho ¡viene a constatar que María Magdalena es la primera pregonera de la Resurrección! El gran acontecimiento para la humanidad.

Pues vamos a iniciar el camino. Vamos a ver y escuchar los pasos de las procesiones por las calles empedradas de Tui, dejaremos que nos atraiga el perfume del incienso y el que desprende el laurel desde la capilla de la Misericordia y su entorno, sensaciones que percibimos a flor de piel en esta ciudad, una de las capitales del antiguo reino de Galicia.

Todas esas sensaciones nos guiarán hasta la conmovedora imagen de Jesús orante, en la representación del Huerto de los Olivos que saldrá en procesión, en silencio, el Jueves Santo, para regresar después a su lugar en la capilla de la Misericordia. La cera, los salmos, todo nos acompañará para una renovación espiritual que alimentará nuestras almas, sedientas de savia nueva.

La fe que conservamos, transmitida de generación en generación guiará nuestros pasos ese Jueves Santo para visitar los monumentos que podremos admirar en la capilla del Santísimo de esta catedral de Santa María. En Tui hay más templos con monumentos como la Iglesia de las religiosas clarisas de clausura, la Capilla de la Misericordia, la Iglesia de San Telmo, y la de la Residencia de ancianos del mismo nombre, la de Santo Domingo y la de San Bartolomé. Un camino enriquecedor, que invita a pensar y a rezar, al anochecer.

Querido auditorio, hoy es justo y necesario citar expresamente a colectivos y personas que dedicaron muchos años y tiempo de sus vidas a mantener vivas las tradiciones a las que sigue sumándose una importante parte de la ciudadanía tudense.

Porque la devoción popular que suma el sentimiento religioso y la tradición en esta ciudad y las parroquias del municipio se mantiene -como no puede ser de otra forma- desde hace siglos.

Uno de los colectivos a los que deseo referirme es la Hermandad del Dulcísimo Nombre de Jesús y de la Santa Casa da Misericordia, que provisionalmente preside don Francisco Javier Rodríguez Adelino, con el párroco y canónigo don Santiago Freire como prior, y que tiene su origen en el año 1543, como así figura en sus antiguos estatutos, localizados años atrás por un anticuario tudense, un hallazgo crucial y feliz.

La Hermandad, como toda obra humana, tuvo y tiene altos y bajos.

En la época más reciente, me refiero al año 1970, fue el amor, la devoción y la determinación de una madre, que se empeñó en implicar a su hijo, el joven de entonces, don Jorge Gonçalves Murta, cuando acababa de regresar del Sáhara donde sirvió en el ejército.

Siguiendo los deseos de su progenitora, comenzó la ardua tarea de reiniciar las actividades de la Hermandad, conservando en lo posible los aspectos que se conocían de su identidad, como los uniformes de soldados romanos que miembros de este colectivo siguen vistiendo en las procesiones, acompañando a los pasos.

Es la Hermandad quien cuida las imágenes que se guardan en la antigua Capilla de la Misericordia. Mantiene con cariño, con sus medios, ese pequeño templo. Con donaciones de particulares, aportaciones de cofrades (que llegaron a ser 200) y ayudas del Concello de Tui, sus miembros consiguen conservar en pie la Capilla que perfuma de laurel las calles, en Jueves Santo, como ya he dicho, con la recreación de El Huerto de los Olivos y la conmovedora imagen postrada que representa a Jesús orante, antes de sufrir su Pasión.

La Hermandad tiene una importante función en la organización de la procesión del próximo Domingo de Ramos, donde los fieles acompañarán a las imágenes con emoción contenida.

Cada año, en ese día, desde la iglesia de la Misericordia tiene su salida la borriquilla que porta la imagen gloriosa de Jesús, evocando así su entrada en Jerusalén, jaleado por los judíos con palmas y ramos de olivo. Esta cita religiosa es sagrada para muchas familias. Desde antiguo, es un esperado día de estreno de ropa y zapatos para los más pequeños, como muchas personas recordamos, y es también un saludo a la primavera.

Llegamos al “corazón” de la Semana Santa de Tui, la procesión matutina del Encuentro del Viernes Santo, cuando los asistentes asisten a un auto sacramental representado con las imágenes de la Verónica y de San Juan. En esta procesión, la bellísima talla de la Virgen Dolorosa, obra del escultor Agustín Querol Subirats, a hombros de miembros de la Hermandad, contempla el querido rostro de su hijo, representado en la imagen del Dulce Nombre y en la del Cristo de la Agonía (obra del siglo XVII), que muestra un dolor infinito dibujado en su gesto. Este paso es portado en procesión por miembros de la asociación de Antiguos Voluntarios de Protección Civil, gracias también a la decisiva apuesta de este colectivo que encabeza don Juan José Sio Castro.

Así, desde el año 1994, se recuperó esta tradición iniciada en el siglo XVIII y se cumple también, de esta forma, la petición hecha al colectivo, en su inicio, por el recordado Plácido Méndez Cruces (Sito Bolo). Fue él quien rogó a los voluntarios que portasen el paso sobre sus hombros.

El vínculo que tienen los 56 miembros de la asociación de Antiguos Voluntarios con el Cristo y la procesión, es total. Es apropiado trasladarles las palabras de Sío Castro, quien reconoce que “el transcurrir de los años nos deja huella”, dice. Por eso necesitan y buscan relevos.

Como él me ha contado, los voluntarios se encomiendan al Cristo da Agonía en muchas ocasiones, incluso aquellos que no se consideran creyentes al uso. Además, se suma la implicación de sus familias que es útil y decisiva para el cuidado de la imagen y de los elementos del paso, para el coste de la confección del precioso estandarte y de los propios uniformes con escudo.

Exprimo de nuevo mi sentimiento, pues en la tarde del Viernes Santo, somos muchas las personas que influenciadas por esta celebración, nos estremecemos en la procesión que parte desde la iglesia de Santo Domingo, después del desenclavo de la imagen de Jesús, que seguidamente se deposita en una urna, para iniciar el trayecto en el que participa la corporación municipal bajo mazas. Acompañan el clero parroquial, miembros de órdenes y hermandades religiosas y fieles. La procesión es solemne y silenciosa, sólo con música selecta a cargo de la Banda de Música Popular de Tui. Recorre las antiguas rúas cuando ya se hace de noche. Bajo las tenues luces de faroles del conjunto histórico tudense, nuestras miradas se posan sobre la figura yacente de Cristo y nos conmueve el hermoso y triste rostro de la Virgen Dolorosa.

Al día siguiente, Sábado Santo serán mujeres las que acompañarán en procesión a la imagen de la Virgen Dolorosa desde la iglesia de San Francisco hasta la catedral.

Les invito a vivir, con el corazón abierto, esta experiencia, Deseo que cada uno de ustedes encuentre en esta Semana Santa de Tui el impulso y alimento espiritual que espera.

Madre de castos amores, cuyo icono corazón hiere con hondos dolores la más acerba aflicción; danos paz, danos consuelo, danos fuerza, danos luz, para subir con la cruz hasta la cumbre del cielo.

Les agradezco su atención y generosidad al asistir a este acto y escuchar mi Pregón. Gracias, con todo mi corazón

Tui, a 22 de marzo de 2026

Versos: autor, arzobispo Lago González.













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