lunes, 21 de octubre de 2019

Altar de la Expectación

Continuando cos artigos publicados nos primeiros número da revista “Pórtico” editada por esta Asociación e que corresponden á autoría de Domingos Cameselle Bastos, hoxe nos achegamos ata un dos espazos de maior potencialidade artística da catedral tudense


EL ALTAR DE LA EXPECTACIÓN

El culto a la Virgen de la Expectación, en el frontal sur de la Catedral, tiene su origen en el año 1601, en el que el Chantre D. Lope García Sarmiento, cuya sepultura se encuentra actualmente a la entrada de la Capilla de San Telmo, compra al Cabildo el referido lugar, en el que se encontraba situada la Capilla del Santísimo.

El primero de noviembre del mismo año hace contrato con el escultor de origen portugués, afincado en Ourense, Alonso Martínez de Montanchez para la construcción de un retablo dedicado a Nuestra Señora de la Anunciación con el Ángel, que el mismo Chantre denomina “La Preñada”, lugar donde se habría de colocar también su monumento funerario.

Este primitivo retablo, del que sólo se conserva la imagen (hoy en el Museo Diocesano), perduró hasta el 23 de febrero de 1722, en que el Cabildo de la Catedral encarga se haga escritura con Antonio del Villar, afamado escultor de Redondela, para la realización de un nuevo retablo que se denomina de la Expectación, en 45.000 reales de vellón. Según los escudos que figuran en las columnas inmediatas se realizaría bajo los auspicios del Obispo D. Fernando Ignacio Arango y Queipo. Estaba presidido inicialmente por la imagen de Montanchez.

Este retablo es una de las principales obras de Antonio del Villar, cuya magnífica escultura fue realzada en 1728 por el fino dorado y estofado que realiza el equipo de maestros Francisco y Juan Antonio Rolán de Santa Cruz, de A Guarda, Ignacio de Lara, de Tui, y José de Montemayor, de Santa María de Oia, todos bajo la dirección del también maestro Juan Fagundas, natural de Braga. Tal es la obra que podemos contemplar hoy día y que tanta admiración causa a los visitantes.



El retablo está formado por tres calles separadas por estípites y coronado por un cuerpo de medio punto, presidido por la Santísima Trinidad. A sus pies Abraham y a sus lados Adán y Eva con los patriarcas en actitud de adoración.



En el cuerpo central destaca, en un camarín sostenido por los ángeles, una imagen de la Virgen de la Expectación muy similar a la del retablo primitivo.




A sus lados, santos y profetas. Rodean el retablo unos hermosos medallones representando los misterios gozosos del Rosario. Sobre las estípites se encuentra unos preciosos angelitos con diversos instrumentos musicales.







Publicado en el boletín “Pórtico” nº 5, febrero 1991

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